La Presidenta Michelle Bachelet, a través de una carta, manifestó su profundo pesar por la muerte del Obispo Emérito de Talca, Monseñor Carlos González Cruchaga, e hizo llegar en su nombre y del gobierno de Chile sus condolencias por el fallecimiento de un pastor ejemplar de la Iglesia Católica. “Tuve el honor de conocerlo y como todos quienes lo trataron pude comprobar que en su claridad, bondad y sabiduría se podía sentir la presencia de su maestro. Chile ha perdido a uno de sus grandes hombres. Sin embargo, a través de sus libros nos ha dejado un legado y testimonio de amor a Dios y al prójimo”, agregó la misiva dirigida al Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Alejandro Goic, y que fue leída en la Catedral de Talca, durante los funerales de Monseñor González. A la ceremonia asistieron el Vicepresidente de la República, Edmundo Pérez Yoma; el Ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo; el Subsecretario de esta cartera, Edgardo Riveros; el Intendente de la Región del Maule, Fernando Coloma; el Vicepresidente de la Cámara de Diputados, Guillermo Ceroni y el ex Presidente Patricio Aylwin. La misa fúnebre fue presidida por el Obispo de Talca, Monseñor Horacio Valenzuela y concelebrada por el Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Alejandro Goic; el Cardenal Francisco Javier Errázuriz y el Cardenal Jorge Medina y numerosos sacerdotes. El Vicepresidente Pérez Yoma dijo que “con pesar y también con tranquilidad vengo en nombre del Gobierno de Chile a despedir a don Carlos González Cruchaga, un hombre sabio que tanto bien le hizo a Chile, un hombre de pocas palabras, pero que decía directamente lo que creía, un sacerdote que guió a numerosos hombres de la Iglesia para acercarlos a Jesús, un ser humano ejemplar reconocido por miles de chilenas y chilenos”. Recordó su trayectoria pastoral y destacó que siguió de cerca las enseñanzas de los concilios de la Iglesia y trabajó al lado de la gente que sufre. En ellos, que duda cabe, está la influencia de su primo y padrino de bautismo San Alberto Hurtado, agregó. Dijo además que su labor como Pastor la emprendió ligada a la política, entendida ésta como la búsqueda del bien común por la justicia social y por el respeto. Pérez Yoma puntualizó que Monseñor González fue de los primeros en salir en defensa del derecho a la vida, en los tiempos duros que vivió nuestro país, acompañando al Cardenal Raúl Silva Henríquez. Durante el gobierno militar nos advirtió que el temor a expresar la verdad es una sombra peligrosa y paralizante. No dudó en denunciar la tortura y la desaparición de personas, destacó. Asimismo, señaló que le preocupaban la educación, la transformación de la economía y el drama de los campesinos y decía que hay cuatro rostros que no debemos olvidar: los ancianos, los cesantes, los temporeros y los pequeños campesinos. Ahí nos advirtió del problema de la desigualdad y la mala distribución de los bienes. Nos llamó a unir democracia con una economía realmente social , una reflexión que todos, gobierno y oposición debiéramos acoger y buscar formas de enfrentar en conjunto por el bien de nuestro país, concluyó. El Ministro José Antonio Viera Gallo dijo que Monseñor Carlos González fue un gran pastor y en momentos difíciles siempre habló con mucha claridad defendiendo al ser humano. El fue voz de los que no teníamos voz. Su legado es que entendamos que nuestra democracia nace de un gran esfuerzo de todos los chilenos por reconquistarla. El Subsecretario de la Presidencia, Edgardo Riveros, manifestó que “no cabe duda que fue una persona que en vida encarnó los mejores valores del pensamiento cristiano, en su práctica y teoría”. En momentos tan difíciles sacó todo el coraje y voluntad para que se respetaran esos valores fundamentales que tienen que ver con la dignidad humana. Fue un hombre especialmente comprometido con los más desposeídos, finalizó.
|